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Nuevo adelanto de El origen

marzo 23, 2020

Hola a todos. este día les traigo un nuevo adelanto de El Origen. Mi nuevo libro que será lanzado en el mes de Junio de 2020.

Si no has leído los otros avances, puedes mirarlos aquí:

El Origen , Avance 5 | El Origen , Avance 4 | El Origen , Avance 3 | El Origen, avance #2 | El Origen, avance #1 | El Origen, detalles generales.

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Nuevo adelanto de El Origen

Una fuerte sacudida debido a la zona de turbulencia en la que estábamos pasando esa mañana, me despertó de manera súbita. Viajaba desde el aeropuerto de Maiquetía en la ciudad de Caracas. Llevaba poco menos de seis horas de vuelo, y estábamos en ese momento sobrevolando el cielo fronterizo entre Guatemala y México.

Me había quedado dormido después de un par de películas que vi durante el vuelo. Ese era mi primer vuelo internacional. Viajaba con todas las emociones debidas a la primera experiencia, y con una sensación indescriptible en mi mente y mi corazón sabiendo que era el primer viaje de misiones que emprendía después del pacto que había hecho dieciocho años atrás, que cambió para siempre el rumbo de mi vida.

Eran las seis y quince de la mañana hora local, viajaba en el vuelo Airbus de Aero México AMX691, un Boeing B737-800s del año 2.010, casi con la mitad del cupo en cabina. Un viaje cómodo en el que pude recostarme en las tres sillas de mi fila y dormí muy cómodo aunque viajaba en clase turista. […]


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Ese día, viajaba conmigo, el equipo de canto de Venezuela, junto con el equipo de voleibol infantil que iba a algún torneo en el DF. Estando en el aeropuerto en Caracas nos tomamos algunas selfies para el recuerdo. Ya amanecía el trece de marzo, la turbulencia nos despertó a todos y por la ventanilla se veía un hermoso cielo azul que parecía reflejarse en el océano atlántico.

Medio dormido y medio despierto me acerqué para ver mejor el panorama y disfrutar del paisaje. En algún momento, volví a quedar dormido.

—¡Naguará! ¿Qué es esto?

El grito de alguien en la cabina me despertó, otra vez. Estábamos en sobrevuelo sobre la península de Yucatán. El avión estaba lo suficientemente alto para poder ver desde el cielo la silueta del mapa sobre el azul marino del mar caribe y el sol ya estaba completamente visible —a esa altura… estaba en todo el horizonte— aunque en tierra aún estaba asomándose en Cancún.  

Había olvidado por completo que iba volando, por más de cinco horas. Era mi primer vuelo internacional y nunca me gustó volar, ni siquiera en los aviones nacionales. Siempre que subo a un avión se me vienen varias ideas a la cabeza. Mis conocimientos en aviónica y de ingeniería me hacen saber que el medio de transporte más seguro del mundo es el avión.

También sé con absoluta certeza que siempre las estadísticas están a favor, y que las turbulencias están muy lejos de poner el peligro la integridad de la nave. Sin embargo, por otro lado de mi cabeza, aparecen los temores normales que afectan a todo ser humano al enfrentarse a la remota posibilidad del peligro inherente a estar a más de treinta mil pies de altura a casi novecientos kilómetros por hora. Una y otra vez, estas ideas daban vueltas en