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El Gran YO SOY P2

agosto 16, 2019

Para terminar con la sesión anterior, he dejado las primeras líneas de este post para explicar dos cosas que me hicieron falta: ¿Por qué hacer Discípulos ? y ¿Qué significa “la palabra de Dios crecía?

Te invito a ver el video de este post, y a revisar el anterior para que puedas aprovechar al Máximo esta estrega.

Entonces, ¿por qué hacer discípulos?

#1. Porque es un mandato bíblico.

En Mateo 18.19, el Señor ordena a su Iglesia: “Id, y haced discípulos a toda las naciones.” Convertirlas en discípulos de Jesús es la ordenanza, y por eso hay que hacerlo. El ejemplo bíblico nos muestra que la Iglesia primitiva hacía discípulos siempre. En Hechos 6.7, vamos a buscarlo, dice la escritura: “Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos era multiplicado grandemente en Jerusalén, y un gran número de los sacerdotes obedecían a la fe.

¿A qué se refiere la escritura cuando dice que la palabra de Dios crecía?

Se refiere a que la predicación de la palabra de Dios era continua y cada día se predicaba más; entre más se predicaba la palabra, el número de discípulos, dice la escritura, era multiplicado; esa debe ser la prioridad de la Iglesia hoy. La prioridad de la Iglesia de hoy debe ser: #1 que la palabra de Dios crezca y #2 aceptar el hecho de que, a medida que la palabra de Dios va creciendo, avanzando y multiplicándose, va a traer una necesidad y es que estos nuevos creyentes deseen y anhelen ser discípulos, anhelen convertirse en discípulos de Jesús. Por tanto, tenemos que asumir también la responsabilidad de enseñarles e instruirles, y debemos ser capaces de compartir con ellos, como maestros, para enseñarles y compartir cada día más la gracia, la gloria y la verdad del Mesías.

Ahora bien, vemos en Hechos 14.22, dice la escritura: “Fortaleciendo los ánimos de los discípulos y exhortándoles a permanecer en la fe les decía, es necesario que entremos en el Reino de Dios a través de muchas aflicciones.” Esto es algo especial también, porque tanto los profetas como los apóstoles de la iglesia en Antioquía se encuentran con una gran número de discípulos y lo que hacen con ellos es darle palabras de ánimo, que bíblicamente no son “te va a ir bien”, “no te preocupes que todo va a estar bien”, “no te preocupes que la prueba es del diablo”, “vamos a reprender y vamos a orar a Dios para que quite la tribulación y la prueba”… estas no son palabras de ánimo. Bíblicamente las palabras de ánimo, es decirles a los discípulos “no importa la prueba, no importa las tribulaciones, no las mires, porque realmente las tribulaciones son el pasa bordo para entrar al reino de los Cielos. Porque un creyente en medio de la tribulación, en medio de la prueba, en medio de la aflicción, en medio de los problemas y las situaciones difíciles, lo primero que se le ocurre es volver atrás, lo primero que se le ocurre es decir “¡¿Por qué me está pasando esto?!” Un creyente que está en pruebas y en dificultades se aflige, se deprime, busca alternativas, busca opciones, porque no encuentra la razón del por qué, si está siguiendo a Jesús, si está orando, si está buscando su presencia, vienen tantas pruebas. El creyente se atribula, se cuestiona, se pregunta un millón de cosas. Sin embargo, el discípulo ─aquí es donde viene lo maravilloso y lo especial─ entiende y tiene la capacidad de percibir que la tribulación y la prueba simplemente es motivo de gozo y alegría porque es su pasa bordo y entrada para el reino de los Cielos. Damos gloria al Señor.

Este es el manual #2 ─que en realidad es el manual #1─ de Los Fundamentos Doctrinales de la Iglesia de Cristo. Vamos a ver la enseñanza de El Gran YO SOY. La biblia dice en Éxodo 3.14: “Dijo elohim a Moisés, YO SERÉ el que SERÉ, y añadió: Así dirás a los hijos de Israel, YO SERÉ me ha enviado a vosotros.” Lo interesante de esta revelación que Dios hace a Moisés cuando lo envía de vuelta a Egipto para liberar su pueblo, es que Dios se le manifiesta a él como nunca antes se le había manifestado o se había revelado a un hombre en la tierra. Nadie conocía a Dios como SERÉ el que SERÉ.


EL GRAN YO SOY P1

En algunas traducciones de las escrituras aparece como YO SOY el que SOY, y aquí aparece SERÉ el que SERÉ. Pero, ¿por qué aparece diferente en una y en otra? La situación es que la palabra o el vocablo que se utiliza para que Dios se le revele a Moisés, se conoce a nivel histórico y teológico como el “Tetragrama o Tetragramatón”. Aparece una “Y”, una “H”, una “V” y una “H” al final. Lógicamente son consonantes, no hay alguna vocal allí y son 4 letras consonantes. En nuestro idioma no tienen forma de pronunciarse. Sin embargo, en el paleo hebreo (el hebreo antiguo) tiene una pronunciación similar o semejante a Yahvé.

Las dos primeras letras del tetragrama, significan el verbo ser o estar en español y, las dos letras posteriores son las dos letras que conjugan este verbo ser o estar simultáneamente, en los tres tiempos presente, pasado y futuro. De modo que si quisiéramos traducir este tetragrama al español, no podríamos decir YO SOY el que SOY solamente, tendríamos que traducirlo como “HE SIDO el que HE SIDO, SOY el SOY y SERÉ el que SERÉ.” Porque el nombre da el entendimiento de un presente eterno en el ser que posee este nombre; es decir, el tiempo no le pasa. El pasado, el presente y el futuro para Él son lo mismo. Entonces, HE SIDO el que HE SIDO, SOY el SOY y SERÉ el que SERÉ

Se optó en esta oportunidad por colocar SERÉ el que SERÉ apuntando a la necesidad de una revelación progresiva de Dios hacia su pueblo Israel, ya que en la pobreza o en la dificultad que tiene nuestro idioma, YO SOY el que SOY queda un pasado, pero SERÉ el que seré da el entendimiento de una revelación continua y progresiva. Pero, reitero, la traducción completa debería ser HE SIDO el que HE SIDO, SOY el SOY y SERÉ el que SERÉ, pasado, presente y futuro, en un eterno momento presente, siempre. Cuando Dios se le revela a Moisés, en otras palabras le está diciendo: el Eterno, el que se le reveló a tus padres, a Abraham, a Isaac y Jacob, SOY YO, te estoy enviando para que vallas y liberes a mi pueblo.

Este nombre de Dios, que acabamos de ver, nunca antes se había dado a conocer a los seres humanos, por eso ni Abraham, ni Isaac, Ni Jacob lo conocieron como YHVH porque jamás se había revelado de esa manera. ¿Qué quiere decir esto? Que cuando Moisés escucha el nombre de Dios como YHVH es el primer ser humano en la tierra que lo oye. Nadie antes de Moisés, sabía que el Dios se llamaba de esa forma. En Deuteronomio y en Éxodo aparece esta realidad bíblica, cuando Dios le dice Moisés que ningún hombre antes lo había conocido con ese nombre, sino que Él se le manifestó a Abraham, a Isaac y Jacob como El-Shadday, pero como YHVH nunca lo conocieron. La primera persona que conoce a Dios como el YHVH como el YO SOY, es Moisés y a partir de allí, Moisés entrega esa revelación al pueblo de Israel. Entonces, el pueblo de Israel comienza a referirse a Dios como el eterno ser que siempre está en una perpetuidad presente con su pueblo.

Lo hermoso de esto, en Éxodo 14.18, es que dice la escritura: Y cuando sea glorificado en faraón, y en sus carros y en sus jinetes, los egipcios sabrán que YO SOY YHVH.