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Yo no soy Cristobal

octubre 27, 2020

Yo no soy Cristóbal, la respuesta a Gabriela y a Marcos

He querido seguir la publicación del trío amoroso de Gaby, Cristóbal y Marcos. Tomo de base el escrito del genio Argentino que se atrevió a compartir algunas de las verdades que muchos vivimos en algún momento de nuestra existencia. Ensuncho lo comparte la semana pasada y crea la polémica.

Luego Mónika, escritora mexicana, responde a la nota en los pies de Gabriela y fue súper a mi parecer la respuesta inteligente de ella.

Sin embargo, quería saber qué tenía que decir Cristóbal —Si es que ese es su nombre— al respecto de esa divulgación.

Pero como esto es solo ficción, y Cristóbal no es nadie, decidí escribir en su nombre para continuar el drama y darle un giro inesperado a esta historia de amor y amistad entre Marcos, Gabriela y Cristóbal.

Espero que les guste, y dejen sus comentarios.


Yo no soy Cristobal…

Por: Norberto Diazgranados

Yo no soy Cristobal

Bueno, en vista de lo acontecido recientemente, me veo en la obligación de dar mi versión de los hechos también. Para ti mi querida Gaby y para ti, Paúl.

Al igual que tú amor, nunca pensé leer esta historia en las redes. Tampoco imaginé de alguna manera la publicación viral que sería un día nuestra relación. Sin embargo, desconozco a Paul, mi amigo. Mi gran y único amigo de toda mi vida, que ha puesto en entredicho nuestra amistad al traicionar mi confianza.

Mi confianza en él y en nuestra sinceridad mutua que ha existido desde que nos conocimos.

Me enoja sobremanera que hayas expuesto de esa manera a mi Gaby. Ella no merecía esto, no merecía ser humillada de esta forma.

Algo que sí debo reconocer es que en medio de todo, nuestra amistad sigue firme. Que no fuiste capaz de publicar mi nombre, cuidándome como siempre lo has hecho. Ambos, tú y Gaby me han cuidado al punto de no revelar mi identidad, y por eso los amo y los aprecio tanto. Siempre he sabido que me aman más allá de lo imaginable, de lo contrario no estaríamos aquí.

No debiste publicar su nombre, Gaby es una diosa que no desea ser conocida por el mundo, solo por mí. No debiste, no debiste.

Yo siempre te he amado Paul, ya no tiene caso llamarte Marcos, tus hechos hicieron que mi Gaby revelara tu identidad. Así que, no tiene sentido darte un apodo. Sabes que hemos sido amigos desde siempre y que nunca te he dejado solo en nada. Aun cuando me di cuenta de lo sola que estaba Gaby, comprendí tu incapacidad de mantenerla. Supe que eras incapaz de saciarla y llenarla de lo que ella necesita y corrí para ayudarte.

Lo hice, Sí. Lo reconozco. Por ti y por ella. Porque los amo demasiado y quería que ambos fueran felices. No podía verla sola y triste, me partía el corazón saber que ella deseaba ser amada y que pasaba sin ti, sola cada día.

Ya no podías sostenerle la mano, dejaste de correr a su lado, no reías más con ella. Yo la vi llorar muchas veces, cuando me decía cómo se sentía. Y te vi a ti sufrir por verla tan mal a ella, sabías que debías hacer algo, pero no tenías tiempo para hacerlo.

Así que, un día tomé la decisión de ayudarte mi amigo. Y quise darle a ella lo que tú ya no podías. Al principio fue incómodo y difícil dar el primer paso. Pero cuando ella correspondió al roce de mis manos, supe que lo anhelaba. Vi en sus ojos que ella quería lo que tenía para darle, y pensé en ti mi amigo. Pensé en darte una mano.

 Ella siempre supo que tenías a otras mujeres, que les dabas a ellas tus fuerzas y quedabas vacío para mi Gaby. Por eso lloraba. Pero al entrar en su cama, ella cambió.

Creo que entonces supiste que algo había cambiado, cuando la viste a los ojos, cuando la escuchaste reír. Cuándo no volvió a reclamar tu ausencia.  Lo supiste cuándo dejó de revisar tu celular, cuando no le importó que no llegaras temprano.

¿Sabes algo Paul? Cuando la tuve entre mis brazos, entendí que para esto había nacido, para ser parte del todo de ella. Mi Gaby, la mujer más interesante e intrigante que he conocido. Ella, la única dueña de mi mente y de mi espacio. Ella, tu esposa.

Han sido meses que hemos bebido juntos el elixir del placer y del buen sexo. De las aguas de la locura y deseo desbordantes. De noches de delirio y febril seducción.

Siempre quise ser como tú. Siempre quise tener lo que tienes, no por envidia. Más bien porque te admiro demasiado, eres mi ídolo Paul. Tener a Gaby conmigo es algo que nunca imaginé, pero confieso que es lo mejor que me ha pasado.

Al leer tu carta, y ver cómo tú me describes, me doy cuenta de que no soy yo.  No niego que me reí de felicidad, cuando dijiste en tu carta que querías ser igual a mí.

Es lo más hermoso que me has dicho desde que nos conocimos. No sabes lo feliz que me siento por eso, porque me admiras tanto como yo a ti. ¿Sabes que te amo demasiado? 

Pero ¿Cristóbal? ese no soy yo. 

Pero sí soy en verdad, quien bebe del manantial de Gaby cada noche y cada tarde, mientras tú no estás. Tengo que decirlo, ya que lo sabes todo, no tengo por qué ocultar nada. En honor a nuestra amistad, escribo estas líneas para decirte lo grande que eres para mí. Agradecerte por tu amistad incondicional y recordarte que te amo y sé que tú también me amas.

Gaby, mi amor. Aunque ahora sé que me has mentido, y que has jugado conmigo, quiero que tú comprendas que eso no cambia lo que siento por ti. Me he enterado por tus líneas, en un tenor de enfado, que no me amas.

Nunca me has amado. Solo jugaste conmigo porque querías tenerme, o no estar sola.

Debo decirte amor, mi Gaby, que eres la única mujer de mi vida. Que desde que te conocí me cautivó tu mirada, me atrapó tu sonrisa y tu dulce voz cada mañana. Amé siempre la manera como me atendías en la mesa, y cómo cuidabas mis cosas con tanto esmero.

Eres la mujer ideal para cualquier hombre, y eres la única que me conoce en realidad.

Eres una diosa, eres una escultura angelical, eres la musa de mis sueños y la inspiración de mis anhelos. Sé que soy solo un chico, sé que nunca podré darte lo que mereces. Solo podría darte mi compañía y mi intimidad, darte mi cuerpo y mi mente y corazón si los deseas.

Tan especial y linda para cualquier hombre. No creo que exista nadie en esta vida que pueda estar a tu lado y hacerte sentir plena, llena… diosa.

Me iré en unos días a seguir mis estudios, y espero mi Gaby, que logres amar a alguien de verdad. Deseo que encuentres a alguien que te de lo que mereces y seas feliz. Entonces yo seré feliz.

Siempre seré tu enamorado, siempre estarás en mi corazón y mi piel, siempre pensaré en ti, a pesar de la distancia.

Y espero que, un día tú me perdones… papá.

Espero les haya gustado esta publicación en los pies de Cristóbal, aunque nunca sabremos su nombre. Esta es mi versión de los hechos, y reitero, solo es ficción. Si te ha gustado deja un comentario y compártelo con tus amigos.

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