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Tenía que compartir esta joya

octubre 25, 2020

Tenía que compartir esta joya

Hoy quiero compartir con todos un escrito muy interesante que he tomado del blog de mi amigo Ensuncho De La Bárcena, Periodista y escritor colombiano. Tiene una manera especial de ver las letras y compartir de ellas su punto de vista.

Hace un par de semanas hizo esta publicación en su blog, y he querido traerlo al mío para opinar y decir un par de cosas en los próximos posts que haga. De verdad, recomiendo su Blog y espero que se tomen el tiempo para pasar por allá y darle una ojeada. A medida que leas este post sabrás por qué Tenía que compartir esta joya.

Aquí comienza el Post de mi amigo Ensuncho De La Bárcena

Nota: He cambiado la distribución de textos para mejorar el SEO de la publicación, pero podrán ver la publicación original en su blog.

Del prestigioso y tantas veces premiado Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) uno podría decir muchas cosas, pero no sería nada novedoso. El mismo Roberto Bolaño lo disparó a la celebridad cuando solo tenía 27 años, a la edad en la que se suicidan los rockstars. Pero Andrés eligió seguir viviendo y dedicarse, día a día, a no hacer quedar mal a su maestro.


“Tenía que compartir esta joya”


Su prolífica obra consta de 12 libros de poesía, 6 novelas, 5 libros de cuento y 5 de no ficción. Un total, hasta ahora, de 28 libros publicados a sus escasos 43 años. A ese ritmo podría llegar, fácilmente, a publicar 50 libros antes de los 80 años. Pero no es de estadística que quiero escribir, tampoco de aritmética simple. Quiero comentar dos de sus maravillosos relatos breves: “La felicidad” y “Las cosas que no hacemos”.


La felicidad

Me llamo Marcos. Siempre he querido ser Cristóbal.

No me refiero a llamarme Cristóbal. Cristóbal es mi amigo; iba a decir el mejor, pero diré que el único.

Gabriela es mi mujer. Ella me quiere mucho y se acuesta con Cristóbal.

Él es inteligente, seguro de sí mismo y un ágil bailarín. También monta a caballo. Domina la gramática latina. Cocina para las mujeres. Luego se las almuerza. Yo diría que Gabriela es su plato predilecto.

Algún desprevenido podrá pensar que mi mujer me traiciona: nada más lejos. Siempre he querido ser Cristóbal, pero no vivo cruzado de brazos. Ensayo no ser Marcos.

Tomo clases de baile y repaso mis manuales de estudiante. Sé bien que mi mujer me adora. Y es tanta su adoración, tanta, que la pobre se acuesta con él, con el hombre que yo quisiera ser.

Entre los fornidos pectorales de Cristóbal, mi Gabriela me aguarda ansiosa con los brazos abiertos.

A mí me colma de gozo semejante paciencia. Ojalá mi esmero esté a la altura de sus esperanzas y algún día, pronto, nos llegue el momento. Ese momento de amor inquebrantable que ella tanto ha preparado, engañando a Cristóbal, acostumbrándose a su cuerpo, a su carácter y sus gustos, para estar lo más cómoda y feliz posible cuando yo sea como él y lo dejemos solo.


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Lo primero que me viene a la mente, como lector, es un aforismo del brillante escritor Millor Fernandes: “La felicidad conyugal solo es posible entre tres”.

En segundo lugar, conviene examinar que es un relato en primera persona y tiene un falso tono de diario.

Con este recurso el autor nos dice, desde la primera línea, que estamos ante un hombre que se engaña así mismo.

Marcos elige a conciencia creerse una mentira, su propia ficción, para no acabar la relación con Gabriela, su amada esposa.


“Tenía que compartir esta joya”


Y es muy buen recurso porque le permite continuar su amistad con Cristóbal, su único amigo. En tercer lugar, debo decir que es una historia muy divertida, inteligente y perturbadora.

Despliega un humor contenido en el lector. Neuman es un gran equilibrista. Alguien que logra decirnos, en pocas palabras, profundos asuntos sobre la relación de pareja, ese juego imaginario en el que todos caemos en algún momento de la vida.

Lo que no está dicho, pero leemos por igual, es que Gabriela ha fabricado una extraordinaria estrategia para acostarse con Cristóbal sin que Marcos se sienta traicionado.

Muy seguramente con la intención de, en un cercano y glorioso día, acostarse con ambos.


Las cosas que no hacemos

Me gusta que no hagamos las cosas que no hacemos. Me gustan nuestros planes al despertar, cuando el día se sube a la cama como un gato de luz, y que no realizamos porque nos levantamos tarde por haberlos imaginado tanto.

Me gusta la cosquilla que insinúan en nuestros músculos los ejercicios que enumeramos sin practicar, los gimnasios a los que nunca vamos, los hábitos saludables que invocamos como si, deseándolos, su resplandor nos alcanzase.

Me gustan las guías de viaje que hojeas con esa atención que tanto te admiro, y cuyos monumentos, calles y museos no llegamos a pisar, fascinados frente a un café con leche.

Me gustan los restaurantes a los que no acudimos, las luces de sus velas, el sabor por venir de sus platos. Me gusta cómo queda nuestra casa cuando la describimos con reformas, sus sorprendentes muebles, su ausencia de paredes, sus colores atrevidos.

Me gustan las lenguas que quisiéramos hablar y soñamos con aprender el año próximo, mientras nos sonreímos bajo la ducha. Escucho de tus labios esos dulces idiomas hipotéticos, sus palabras me llenan de razones. Me gustan todos los propósitos, declarados o secretos, que incumplimos juntos.

Eso es lo que prefiero de compartir la vida. La maravilla abierta en otra parte. Las cosas que no hacemos.

La voz del narrador, esta vez en segunda persona, me hace pensar que probablemente se trate del mismo Marcos. De esta manera, creo que es un bien logrado poema en prosa dirigido a Gabriela.

En el relato, el feliz marido le describe a su esposa todo lo que ama de su relación, aunque para ella sea insatisfactoria.

Ese construir con palabras un puente entre dos almas que pertenecen a orillas distintas. Esa forma de narrar el vacío de manera poética, ese encubrir la frustración, ese mirar con cariño el infortunio que produce una malograda relación de pareja.

Quiero pensar que eso mismo es lo que mantiene a su lado a Gabriela.

La ingenua mirada de su poeta sobre el mundo. Eso es lo que mantiene vivo su amor por él. Aunque eso no la reprima de tener que recurrir a su amante, de vez en cuando, para hacer todo lo que su marido no logra. Para llegar con Cristóbal a ese mundo nuevo que Marcos ni siquiera sospecha.


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Definitivamente, Tenía que compartir esta joya… durante la conversación que tuvimos después de leer este post de Ensuncho De La Bárcena, debo reconocer que aprendí mucho y fue de mucha ayuda intercambiar algunas palabras y conceptos literarios con él. Te recomiendo que visites su blog y disfrutes de su talento.