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Una gota en el papel

Os traigo hoy una nueva historia. Un cuento cortó que he titulado: Una gota en el papel. Deseo que les guste mucho y dejen algún comentario.


Una gota en el papel

Una gota en el papel por Chloé Le Brun.

Ella, una mujer rubia de ojos claros, alta, delgada con gran postura, aventurera, ambiciosa, deseosa de conquistar el mundo. Una noche al transitar por su gran pasarela…

La calle 14 de Nueva York, se topó con una sombra oscura que la arropó cuando ella solo quería ser libre.

Trató de soltarse, pero aquella sombra quería dejarle un recordatorio que la haría cambiar.

Momentos más tarde la sombra la dejó. Se alejó lentamente, mirándola, sabiendo que había logrado su objetivo. Ella, solo siguió adelante como si nada hubiera pasado.

Ella, era muy valiente para dejar que un instante como ese cambiara sus deseos de ganar el mundo, así que solo siguió su camino con el rostro en alto, con su mirada llena de esperanza y positivismo.

Pensó:

«nada a cambiado solo fue un mal momento, no tengo miedo de continuar»

Así que ese animo que la caracterizaba, hizo que acabara el día, a pesar de todo, con grandes expectativas.

Los siguientes días pasaron de manera normal, aunque con pequeños recuerdos de ese momento inesperado, pero se habían vuelto en realidad casi imperceptibles.

Sus grandes aventuras del día la hacían estar ocupada y sin pensar mucho en aquello.

Ella, solía reír todo el tiempo, aunque al llegar a casa notaba que estaba más cansada de lo habitual así que se tomaba el tiempo para dormir con sueños de grandeza y mantenerse con rituales de belleza cada mañana.

Entonces pasaron soles y lunas, para ser exactos seis lunas nuevas. Una noche fuera de control la hizo correr hasta un lugar llamado urgencias,  la recibieron con gran hospitalidad y con mucho cuidado sabiendo que su estado era delicado.

Los días pasaron en ese lugar con un cruel y duro silencio. Ella no era capaz de articular una sola palabra ni mover ninguno de sus músculos, estaba realmente congelada, lo único que quedaba en función era su mente y el horror que había sentido esa noche al sentir el calor de la sombra.

Ahora veía que su vida había cambiado y solo era cuestión de tiempo para que todas sus esperanzas se terminaran… cuando de repente su voz comienza a oírse,  el ruido que hacía solo le producía unas inmensas ganas de llorar, pero no de tristeza sino de manera sorprendente,  de felicidad.

Así que una vez más había encontrado el valor para seguir adelante, aunque ciertamente nada sería igual para ella.

Hoy ya han pasado 6 años de ese momento, la mira y de manera milagrosa su imagen es exactamente igual a la de ella… sus mismos ojos claros, su misma delgadez, su gran sonrisa.

Ella, con un lápiz de color y una hoja  en blanco dibujando su primera pintura, una gota de agua porque ama la lluvia y le encanta desfilar sobre las calles mojadas de Nueva York.


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