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¿Quién descubre a Jetzabel en la Iglesia?

La pregunta de esta noche esta formulada por Karina Colmenares, ¿Quién descubre a Jetzabel en la Iglesia?

Vimos el ejemplo de Apocalipsis en dónde dice la Escritura que había una mujer que se decía profetiza, Jezabel, que profetizaba y enseñaba a los ministros, a los siervos de la Iglesia, los enseña con seducción a fornicar y a comer lo sacrificado a los ídolos.


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Explicábamos que, en este contexto, el fornicar se refiere a la idolatría, no a una relación sexual sino a la idolatría, los seducía a fornicar y a comer lo sacrificado a los ídolos y ninguno de los profetas de la iglesia fue capaz de darse cuenta de que había un espíritu de mentira.

Es por eso la pregunta que hace Karina esta noche:

“Si el ministerio profético no puede desenmascarar el espíritu del falso profeta, entonces ¿cuál ministerio puede hacerlo para que este espíritu no gane terreno en la Iglesia?”


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El ejemplo lo tenemos allí, en la Biblia, el ministerio que desenmascaró a Jezabel en la Biblia fue precisamente el apóstol Juan.

Es el apóstol Juan a quien Dios utiliza para traer la revelación, para traer la respuesta y para traer la sentencia de la mujer Jezabel que era la que estaba profetizando falsamente y enseñando mentira y de los que fornicaban con ella en la idolatría.

Ellos son los que reciben una sentencia de parte del ministerio apostólico que fluye en Juan para que fueran desenmascarados, para que se arrepintieran y para que toda la Iglesia supiera que estaban haciendo mentira y falsedad.

En contexto…¿Quién descubre a Jetzabel en la Iglesia?

En ese contexto, hermana Karina, el ministerio que bíblicamente tiene la capacidad de desenmascarar al falso profeta o a la profecía falsa es el ministerio apostólico; de hecho, hay algo muy tremendo aquí, porque la Escritura dice en Apocalipsis también, que los que destruirán a Babilonia, los que verán caer a Babilonia.

Los ministerios que verán caer a Babilonia son el apóstol (o los apóstoles) y los profetas. Por algún motivo el Señor los ha dejado para el final, y es porque precisamente son los que tienen la capacidad, el uno de lanzar el juicio y el otro de desenmascarar la mentira que está en medio de la congregación o en medio de la Iglesia.